Mini bosques en medio de la ciudad, una esperanza para enfrentar la crisis climática.

Actualizado: 3 de oct de 2020

Una de las cosas que le agradezco a este tiempo de encierro es todo lo que he aprendido y a la gente interesante que he ido conociendo en el camino. Sin duda, una de esas personas es Magdalena Valdés, fundadora de @bosko_chile.




Resulta que Magdalena es una historiadora-socióloga, amante de la naturaleza como yo. Oriunda de Pirque, su frustración crecía día a día al comprobar que cada año el bosque esclerófilo de sus cerros queridos, los que había recorrido junto a su familia prácticamente desde que nació, se secaban sin que nadie ni nada pudiera evitarlo.

Un día recorriendo un bosque de esos exuberantes del sur de Chile, un guía le comento que existía un método que permitía hacer crecer bosques hasta 10 veces más rápido que de la manera tradicional. Esa conversación le cambiaría la vida, o al menos la vocación: al día siguiente Magdalena se puso a investigar y como es matea, estudió el “Método Miyawaki” con la ilusión de que ésta podría ser una herramienta decidora para combatir el cambio climático y conservar nuestra flora nativa.

Un par de meses después decidió crear un bosque experimental en su casa en Pirque en un terreno de 200m2. Esta chiquilla sin duda es de armas tomar, ya que crear un bosque de la noche a la mañana con este método no es poca cosa. A continuación les cuento por qué:

Akira Miyawaki es el botánico japonés creador de esta técnica. Preocupado por la debilidad de los bosques en su Japón natal, Miyawaki se propuso crear un método para restaurar bosques nativos en zonas degradadas. El desafío era además que éste debía ser un método sostenible y aplicable en prácticamente cualquier espacio, por cualquier persona.



Para que se hagan una idea, un bosque tarda entre 600 y 1000 años en llegar a la madurez y ser sostenible de manera natural y sin intervención humana. Los bosque tradicionales, creados por humanos, acortan el plazo a 100 años. Y acá viene lo increíble… con éste método, estandarizado luego por el ingeniero Shubhendu Sharma, se ha logrado reducir el plazo a 10 años en los proyectos más exitosos.

Quizás el mayor éxito reside en su sostenibilidad. Para crear uno de estos bosques debemos fijarnos cuáles son las especies nativas que crecerían en ese lugar de manera natural, sin la intervención del hombre. Además, se imitan las condiciones de suelo y crecimiento: o sea, el terreno se debe preparar para que sea rico en materia orgánica y la plantación debe ser en alta densidad ( de 3 a 5 plantas por m2), tal como crecería un árbol en un bosque natural.

La plantación se “cuida” y riega durante los primeros tres años. Luego de eso el bosque debiera ser autónomo, cómo dice el mismo Miyawaki “Ninguna gestión es la mejor gestión”.

Además de los beneficios asociados a la gran captación de carbono que hacen estos bosques, la biodiversidad que se genera al interior es tremenda, se calcula que ésta es 100 veces mayor a un bosque convencional creado por el hombre.


“Los humanos han sobrevivido hasta hoy apoyados por los bosques. La vida para sobrevivir mañana comienza con la creación de verdaderos bosques de vida, plantando arboles hoy”

Dr. Akira Miyawaki


La Organización Mundial de la Salud estima que se necesita al menos un árbol por cada tres habitantes para respirar mejor en la ciudades. Mire a su alrededor y saque la cuenta, si tiene un sitio de al menos 100 m2 en Bosko lo pueden ayudar a crear su propio mini bosque. Tal como Magdalena, estará haciendo un gran aporte a la sociedad y al medio ambiente.


La evolución en un año del bosque plantado por Magdalena en Pirque es impresionante

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