¿Podar o no podar?

Actualizado: may 12



Una de las labores más importantes para hacer en esta época es una limpieza general del jardín, ya que de esta manera lo dejamos “sanito” antes de que venga el descanso del invierno.





Una de las labores fundamentales para mí es la poda en los jardines ornamentales, pero sobre todo la poda de limpieza. Aquí les cuento por qué:


La poda es necesaria por varias razones, pero por sobre todo por motivos de sanidad. En la naturaleza, en donde no hay intervención humana, los ecosistemas se equilibran solos (a nadie se le ocurriría ir a hacer una poda de limpieza a un parque natural o a una selva virgen).

Sin embargo, en los jardines ornamentales o en los campos agrícolas estamos constantemente interviniendo: introduciendo plantas que no son de la zona, incluyendo sistemas de riego artificial y controlando a los insectos y hongos. Aunque con esta acciones ayudamos a las plantas a estar sanas y estéticamente a nuestro gusto, todo esto trae consecuencias y desequilibrios. Por eso en mi opinión, una de los grandes desafíos en la jardinería es saber hasta donde intervenir… ¿dónde está la delgada línea entre cooperación e intervención antojadiza? Siempre me lo estoy cuestionando… pero eso ya da para otra conversación.

Dejando de lado mis intentos de filósofa, les cuento las razones más importantes por las que podamos:

  1. Para prevenir plagas: las ramas secas, enfermas o débiles son un foco ideal para estos bichitos, es por eso que la mejor manera de prevenir una planta enferma es mantenerla limpia. ¡Igual que nosotros!

  2. Para permitir la entrada de luz y el aire : a las plantas muy compactas o apretadas es difícil que les llegue la luz en el centro de la copa, sobre todo a arbustos como pitósporo tobira, rus, boj etc... Lo importante aquí no es podar para lograr que se vea bonito por fuera, si no que literalmente meterse dentro del arbusto o arbolito y retirar todas las ramas secas, enfermas o que se cruzan. A veces se ven muy frondosos y verdes por fuera, pero al escarbar un poquito nos damos cuenta de la gran cantidad de materia muerta que hay adentro.

  3. Para evitar la proliferación de hongos: falta de luz, falta de ventilación más calor son las condiciones ideales para que toda la familia pitufo se venga a instalar a nuestro jardín.

  4. Por razones ornamentales: para dar la forma y estructura deseada según la función que cumplirá la planta en el jardín (por ejemplo si estamos formando un seto o un arbusto como punto focal).

  5. Para rejuvener y dar vigor: la podas bien hechas promueven el brote de ramas nuevas, por tanto también de yemas de las que nacerán hojitas y flores. Luego de la poda la savia, que es como la sangre en nuestro cuerpo, tiene menos superficie a la que alimentar, lo que genera un golpe de vigor a la planta por completo y hace que estalle en nuevos brotes.

En esta época no hacemos podas drásticas, ya que corremos el riesgo de que la planta genere brotes tiernos que se hielen con los fríos del invierno. Esto es especialmente importante en rosales, hortensias y fucsias. Como regla general, hay que pensar que luego de la poda, la planta tardará entre 45 y 60 días en generar brotes, por lo que si podamos un rosal en mayo, es probable que éste brote en julio y a la primera helada éstas yemitas mueran congeladas.


Otro punto importante es evitar podar las plantas que van a florecer a fines del invierno o principios de primavera, ya que con esto estaríamos eliminando las futuras flores: aquí hay varias: Forsithyas, Corcolén, Corona del poeta, Copo de nieve, Spirea Thunbergii, Lila y varias más!.


Es cierto que la poda tiene mucho de ciencia y técnica, sobre todo en el mundo agrícola. Sin embargo, creo que en el caso de un jardinero es super importante la práctica, sólo así se aprende de verdad. Les aseguró que no es el fin del mundo si cortamos una rama de más, mal que mal, ¡la práctica hace al maestro!




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