Un vivero para amantes de las flores

Actualizado: 9 de ago de 2020

Siempre ando buscando plantas distintas, creo que a veces pecamos de usar siempre las mismas en nuestros jardines: agapantos, nandinas, laureles en flor, liquidámbar... ¡todos ellos me encantan! sin embargo en la naturaleza hay tanta variedad que creo nos perdemos de mucho no incorporando más diversidad en nuestros jardines.

Fue en esa búsqueda que me topé en internet con Vivero Chiñigue, y la verdad quedé eufórica al ver la gran variedad de plantas de bulbos que tenían. De puro copuchenta, me contacté con Madelaine Lyon una de las socias del vivero, para que me contara cómo era esto de importar plantas y reproducirlas acá. Para los que hemos tenido la suerte de viajar, pasar por el SAG en el aeropuerto es toda una experiencia, sobre todo si es que llegas a traer algo de origen animal o vegetal en tu maleta; ¡me imagino la odisea que debe ser importar vegetales!


Madelaine me contó que la mayoría son traídos desde Holanda en avión. Luego pasan por un proceso de adaptación al cambio estacional, ya que al ser traídos desde el hemisferio norte vienen de un clima y estación distinto, debido a esto es muy común que no florezcan la primera temporada. "Por años me dediqué al paisajismo, y la verdad me frustraba un poco ante la falta de variedad de plantas que teníamos disponible. Fue eso lo que nos motivo, junto a Jorge Ávila mi socio, a crear un Vivero que aportará a la diversidad de especies". Chiñigue fue creado en 2015 y además recibe la asesoría de Juan Ortúzar.


Madeleine es agrónoma de profesión y además le apasiona la recuperación y reproducción de flora nativa. Cuando puede, se arranca a los cerros en búsqueda de especies de valor ornamental con la intención de reproducirlos e integrarlas al paisajismo ."Creo que tenemos una gran variedad de especies en nuestro país que deben ser aprovechadas, no sólo por su valor estético, si no por su aporte a un paisajismo más sustentable".



Con su testimonio, me imaginé a los naturalistas que visitaron nuestro país en el siglo XIX y lo recorrieron para caracterizar su flora y fauna. Al igual que Claudio Gay, Rodolfo Philippi o María Graham, casi 200 años después, Madelaine se encarama en los cerros igual que ellos a recolectar especies para su valoración y conservación.


Les dejo alguna fotos para que vean un poco la belleza de la que les hablo. La primera es la Phycella Cyrthantoides, una de las especies endémicas de nuestro país que estan intentado reproducir en el vivero.




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